Marily Torres

¿Puede una identidad artística convertirse en una prisión?

La otra mirada del arte

Por Marily Torres
Artísta plástica

Hay obras que no solo se contemplan; también hacen preguntas.


Frente a una obra de Dalí, en Barcelona, entendí algo que llevaba tiempo intuyendo: lo único constante es el cambio. Y si esto es cierto para la naturaleza, el pensamiento y la vida, ¿por qué esperaríamos que el arte permanezca inmóvil?


Durante años me preguntaron cómo encontrar mi estilo. Yo pensaba que ahí terminaba el camino de un artista, pero hoy sé que apenas es el principio. Encontrar una voz es solo el primer paso de una carrera que evoluciona con la vida misma.


El momento en que tu obra se vuelve reconocible es emocionante, pero también puede ser peligroso si esa fórmula que funciona se convierte en la razón para dejar de moverte.


Mi identidad no reside en un material ni en una técnica; vive en las preguntas que hago, en mi manera de observar y en la necesidad de convertir la experiencia en materia. Eso permanece. Todo lo demás tiene derecho a cambiar.


El riesgo no es transformarse; es convertirse en una copia exitosa de uno mismo.


La identidad no es un lugar al que se llega. Es una conversación que no termina y hoy, frente a Dalí, lo confirmo una vez más.

Instagram: @marilytorresd



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