Directora de Ferre Chapultepec
El legado de una vida construida con amor, trabajo y propósito
Por Nicte-Há Rico Sosa
Fotos Démian Chávez
Detrás de cada logro hay una mujer que nunca dejó de creer en el amor, en el trabajo honesto, en la familia y en la inmensa capacidad que tenemos los seres humanos para transformar la vida de los demás.
Hoy honramos la vida y trayectoria de una mujer cuya historia trasciende los logros profesionales, pues está profundamente tejida con valores, afectos y una extraordinaria vocación de servicio. Roxssana Aída Diaz Beltrán del Río, regiomontana de nacimiento, ha sabido reinventarse en cada etapa de su vida sin perder la esencia que la distingue. Consolidada y respetada en Querétaro, dirige Ferre Chapultepec, empresa que ha construido un sólido prestigio gracias a la honestidad, la integridad y el compromiso que imprime en cada proyecto.
Nos abrió las puertas no solo de su hogar, sino también de su corazón, permitiéndonos descubrir a la empresaria visionaria, la comunicóloga, la esposa enamorada, la madre orgullosa, la abuela amorosa y la amiga incondicional. Roxssana representa a una generación de mujeres que abrió camino cuando hacerlo significaba desafiar paradigmas. Su historia no está escrita únicamente con esfuerzo, sino también con amor, resiliencia y la firme convicción de que el éxito solo cobra sentido cuando contribuye a transformar la vida de otros.
Con profundas raíces chihuahuenses por la familia Beltrán del Río de su madre, estudió Ciencias de la Comunicación en el Tecnológico de Monterrey, formando parte de las primeras generaciones de esta carrera. Hoy, al acercarse el cincuentenario de aquella generación pionera, recuerda con emoción una época en la que las computadoras funcionaban con tarjetas perforadas y el futuro apenas comenzaba a imaginarse.
Pero si la universidad marcó su formación profesional, fue un baile de fin de año el que cambió para siempre el rumbo de su vida. Ahí conoció a Roberto Alatorre Becerra, ingeniero agrónomo egresado de Chapingo, quien se convertiría en el gran amor de su vida y en su compañero inseparable durante casi cinco décadas.



Casaron en enero de 1977 y, desde entonces, construyeron una historia basada en la confianza, el respeto y la complicidad. A unos meses de celebrar su 50 aniversario de matrimonio, recuerdan, durante esta entrevista realizada en la sala de su hogar, los desafíos que enfrentaron, pero sobre todo los innumerables momentos de felicidad compartidos. Roberto no duda en expresar el profundo orgullo que siente por la mujer con la que ha recorrido la vida.
Al retomar la conversación, Roxssana relata que el trabajo llevó a la familia por distintos estados del país. Tabasco y Veracruz fueron escenarios donde ejerció la docencia universitaria, trabajó en relaciones públicas para un importante hotel y colaboró con Pemex. Sin embargo, sería el contacto con las comunidades rurales, a través de los promotoriados voluntarios, lo que marcaría profundamente su forma de entender la vida y el servicio a los demás.
El destino los trajo finalmente a Querétaro. Los cambios políticos obligaron a Roberto a dejar el servicio público y, frente a la incertidumbre, Roxssana tomó una decisión que cambiaría el rumbo de su familia -Échame la lana-, yo quiero ser empresaria.

Así, con la determinación que siempre la ha caracterizado, nació Ferre Chapultepec, cuya primera sucursal abrió sus puertas en Balcones de Bellavista número 102, en la colonia Balcones Coloniales. El negocio comenzó prácticamente desde cero. Ahí aprendió cada pieza, cada herramienta y cada necesidad de sus clientes. En una época en la que era impensable encontrar a una mujer al frente de un negocio orientado a plomeros, albañiles, arquitectos y carpinteros, Roxssana enfrentó prejuicios, dudas y resistencia. Lejos de intimidarse, convirtió cada obstáculo en una oportunidad para demostrar que el liderazgo no tiene género, sino preparación, carácter y honestidad.
Con el paso de los años, Roberto se incorporó al negocio familiar y juntos enfrentaron momentos especialmente difíciles, como la crisis económica de 1994 y 1995. Hipotecaron su patrimonio, enfrentaron la incertidumbre y encontraron en la solidaridad familiar la fortaleza para seguir adelante. La empresa creció gracias al trabajo constante, la reinversión y una filosofía sencilla, pero poderosa: nunca dejar de avanzar. Hoy, Roberto está al frente de la sucursal ubicada en Begonias número 107, colonia Insurgentes, en la ciudad de Querétaro.
Quizá el mayor legado de esta pareja no se encuentra únicamente en la empresa que construyeron, sino en las personas que decidieron acompañar durante el camino. Inspirados por los valores humanistas de Chapingo, transformaron el segundo piso de una de sus bodegas en un espacio conocido por todos como El Internado. Ahí han recibido, durante años, a jóvenes provenientes de comunidades de la Sierra Gorda y de otros municipios, ofreciéndoles un lugar digno donde vivir mientras estudian y trabajan. “Muchos llegaron siendo adolescentes, sin experiencia y con enormes sueños. Hoy ocupan puestos directivos, administran sistemas y forman parte fundamental de la empresa”, comparte Roxssana con evidente satisfacción.
La vida también le ha regalado el privilegio de ser madre y, posteriormente, abuela, facetas que describe con la misma emoción con la que habla de su esposo o de sus colaboradores. En cada una de ellas se refleja la misma mujer generosa, sensible, amorosa y profundamente comprometida con quienes forman parte de su vida. Quienes la conocen destacan, además, su capacidad para escuchar, tender la mano y construir amistades genuinas, porque Roxssana entiende que las relaciones humanas constituyen el patrimonio más valioso que una persona puede tener.


Al final, la entrevista dejó de sentirse como una conversación periodística para convertirse en una entrañable charla entre amigos. Fue inevitable percibir la calidez del matrimonio, el profundo amor que los une y la admiración mutua que aún conservan.
Hoy, Roxssana continúa plenamente activa. Una vez más se ha reinventado, ahora desde la gestión comunitaria y la administración de condominios, donde pone al servicio de los demás toda la experiencia acumulada durante décadas. Porque, para ella, el verdadero éxito no consiste únicamente en construir un patrimonio, sino en dejar una huella positiva en la vida de quienes tienen la fortuna de cruzarse en su camino.


