Filippo Sedda

Tras las huellas de una devoción más allá del océano

México, Querétaro – Viterbo, Italia

Profesor

Filippo Sedda

Secretario General Centro Studi Santa Rosa da Viterbo

Viterbo, Italia

Existe un hilo invisible pero tenaz que une a Viterbo con la ciudad mexicana de Querétaro. Quien lo desentraña con rigor documental y una viva participación es el volumen de Alessandro Finzi, Santa Rosa en México: historia de las Rositas de 1670 a 1987 (2006), publicado en Viterbo en 2006 bajo el auspicio de las hermanas Clarisas de Santa Rosa. Se trata de un estudio que ilumina la trayectoria histórica del Real Colegio de Santa Rosa de Viterbo y de la comunidad femenina de las Beatas Franciscanas, conocidas afectuosamente como las “Rositas”.


Finzi era profesor de zoocultura, pero también un culto y apasionado investigador de las huellas de Santa Rosa en el mundo, particularmente en el continente americano. Fue, además, uno de los socios fundadores del Centro Studi Santa Rosa da Viterbo (noviembre de 2010), y fallecido el 30 diciembre de 2025. Esta reflexión es una oportunidad para recordarlo.


En el volumen sobre las Rositas, Finzi conduce al lector al corazón del barroco mexicano, donde el culto a la joven viterbese floreció entre los siglos XVII y XVIII, encarnándose en un monumental complejo arquitectónico y en una institución educativa de excelencia. A través del análisis de una Crónica que comenzó a escribirse en 1730 por María de Jesús: autora y terciaria franciscana perteneciente al beaterio de Santa Rosa, se devuelve la profunda identidad de estas mujeres: no monjas de clausura, sino una comunidad laica vibrante y arraigada en el carisma franciscano y rosiano. El documento original, que recorre las etapas de la constitución del colegio y la edificación de la iglesia a partir di 1670, lamentablemente se perdió, pero se conserva una transcripción del canónigo Diego de Alanís.


El ensayo no se limita al esplendor de los orígenes o a la magnificencia de los célebres retablos dorados del templo; el mayor mérito de Finzi radica en seguir a las Rositas hasta la dramática época del siglo XX, marcada por las persecuciones de la Cristiada. El relato de la profanación del colegio y de la heroica resistencia de las últimas custodias, dispuestas a esconder sus propios símbolos de identidad con tal de salvar la memoria de la Santa, se narra a través de la viva voz de María de la Luz Gutiérrez Zarazúa, quien en 2002 dejó un escrito autógrafo, hoy depositado en el Archivo Episcopal de Viterbo. La mujer relata la historia de la última testigo, fallecida en 1987 en Soriano de Colón, así, la investigación exploratoria de Finzi se convierte en una narración valiente y conmovedora.


La obra entrega a Querétaro un desafío imprescindible para comprender la vitalidad transoceánica del legado de la joven viterbese: ¿quedan otros documentos que testimonien la presencia de estas mujeres inspiradas en Rosa?



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