Exgobernador de Querétaro
“El futuro de Querétaro exige gobernabilidad democrática, diálogo y soluciones a sus retos estructurales”
Por Nicte-Há Rico Sosa
Fotos Démian Chávez
Envueltos en la atmósfera solemne de su biblioteca privada —un santuario que resguarda más de 8 mil libros— y con acordes de música clásica como sutil fondo, conversar con Mariano Palacios Alcocer dejó de ser una entrevista ordinaria para convertirse en una auténtica cátedra. El exgobernador del estado, exrector de la UAQ, exembajador ante Portugal y la Santa Sede, y destacado jurista, llenó el espacio con la misma fuerza que los miles de volúmenes que lo custodian. Lo que comenzó como un diálogo periodístico pronto se transformó en un viaje magistral por la historia, la política, la cultura y la queretaneidad, guiado por una de las mentes más respetadas de la entidad.
El recorrido inició analizando cómo Querétaro se encuentra en una encrucijada histórica, donde su vertiginoso desarrollo económico y la modernización tecnológica deben coexistir armónicamente con la preservación de su identidad y la solidez de sus instituciones democráticas. En esta profunda conversación, el Dr. Mariano Palacios Alcocer desmenuzó las fortalezas, rezagos y horizontes de una entidad que, con apenas el 2% de la población nacional, sigue siendo un epicentro clave para el rumbo de México.
A pregunta expresa sobre cómo subsistir entre la tradición queretana y la modernidad, explicó: “A lo largo de cinco siglos, Querétaro ha forjado una identidad robusta, la denominada ‘queretaneidad’, que le ha permitido trascender su modesta extensión territorial para convertirse en protagonista de la historia nacional”. Palacios Alcocer resalta que la ubicación geográfica estratégica del estado lo posiciona hoy como el corazón logístico e industrial del país. Sin embargo, advierte que el verdadero motor de este éxito no radica únicamente en su geografía, sino en la solidez de su Estado de Derecho, su gobernabilidad democrática y la paz social que históricamente ha caracterizado a la región.
“Hoy vemos una economía estatal diversificada y orientada hacia sectores de alta tecnología, como la industria aeronáutica y el almacenamiento de datos digitales. Es un Querétaro pujante que atrae inversiones de todo el mundo y se consolida como un imán para familias y profesionales que buscan certidumbre”, señaló el exmandatario. No obstante, subrayó que el dinamismo del futuro no debe llevarnos a la pérdida de los valores tradicionales, sino a utilizarlos como cimientos para conquistar nuevos horizontes.

La oferta educativa amplia y de excelencia es la mejor política de equidad social. Invertir en la mente de nuestros jóvenes es asegurar un Querétaro competitivo.
El crecimiento exponencial de Querétaro trae consigo presiones críticas sobre sus recursos naturales y servicios públicos. Palacios Alcocer fue enfático al señalar los dos grandes desafíos que podrían frenar el desarrollo regional: la energía eléctrica y el agua. En materia energética, apuntó que la disponibilidad y la distribución eficiente de la electricidad son actualmente una seria limitante para la expansión industrial y de servicios del estado, por lo que urgió a modernizar y ampliar la infraestructura de transmisión.
Por otro lado, calificó el abasto de agua como una prioridad de seguridad estatal. Celebró y respaldó los esfuerzos ciudadanos e institucionales articulados mediante el Consejo Consultivo del Agua, pero insistió en que el futuro depende de medidas audaces: “Es indispensable consolidar una cultura del reciclaje, fomentar la captación de aguas pluviales y acelerar la tecnificación del campo para racionalizar cada gota”, argumentó. Para el exgobernador, la solución a estos problemas requiere que los intereses colectivos y sociales prevalezcan firmemente por encima de las agendas partidistas.
El Dr. Palacios Alcocer destacó que, históricamente, Querétaro es reconocido como una entidad de transiciones políticas pacíficas y civilizadas, sobresaliendo en el mapa nacional por su pluralidad. A pesar de ello, expresó su profunda preocupación por el panorama político actual a nivel macro y local, advirtiendo sobre el debilitamiento progresivo del sistema de partidos y la preocupante tendencia hacia la concentración del poder en liderazgos individuales, en detrimento de las instituciones.
Hizo un enérgico llamado a los actores políticos vigentes para rescatar el debate público argumentativo, tolerante y respetuoso. “La democracia no es solo ganar elecciones; es el respeto absoluto a la dignidad humana, a la diversidad y al derecho a la participación política legítima. El porvenir de nuestro estado dependerá de la capacidad de su clase política para anteponer el interés común por encima de las pugnas electorales temporales”, enfatizó.


Evocando su destacada trayectoria diplomática en Europa y el Vaticano, Palacios Alcocer reflexionó sobre la necesidad de que México revitalice su presencia internacional. Subrayó que la política exterior debe ser siempre una extensión de los valores de paz, cooperación y multilateralismo que el país ha abanderado históricamente, recordando hitos como el Tratado de Tlatelolco. Insistió en la urgencia de diversificar las relaciones comerciales y culturales del país para reducir la dependencia excesiva de los Estados Unidos.
En el ámbito local, propuso potenciar la “diplomacia subnacional”. Afirmó que los municipios queretanos deben abrirse activamente al mundo mediante hermanamientos internacionales e intercambios culturales y educativos que permitan el aprendizaje mutuo. En este sentido, colocó a la educación y al capital humano como los ejes transversales del progreso: “La oferta educativa amplia y de excelencia es la mejor política de equidad social. Invertir en la mente de nuestros jóvenes es asegurar un Querétaro competitivo y socialmente integrado dentro de diez años, con menor pobreza y mayor bienestar”.
Hacia el cierre del encuentro, el Dr. Mariano Palacios Alcocer abrió una ventana a su vida personal, compartiendo el refugio que encuentra en su biblioteca, enfocada prioritariamente en el derecho y la filosofía. Para entender la complejidad del mundo contemporáneo, recomendó con especial interés la lectura de El fin del mundo común, de Marian Martínez Bascuñán —obra que, por cierto, analizó recientemente con su grupo de amigos—. Explicó que este texto es clave para reflexionar sobre los desafíos de la política en la era de la posmodernidad, la pérdida de certezas, la mentira y la verdad, basándose en el análisis filosófico y literario de Hannah Arendt.

Más allá de las leyes y las letras, descubrimos al hombre conectado con la naturaleza a través de pasatiempos de toda la vida como la colombofilia y el cuidado de los animales, actividades que considera esenciales para mantener los pies en la tierra y un diálogo interno saludable. Con una sonrisa, compartió el amor por sus perros y por “El Árabe”, su caballo, de quien dice con humor: “Él me cuida más a mí de lo que yo lo cuido a él”.
El tiempo se agotó, dejándonos un mensaje que es, en esencia, una invitación a la congruencia y al cultivo de las relaciones humanas auténticas: “La búsqueda de la felicidad no está en el poder ni en los bienes materiales; radica en la formación continua, en la lealtad a los valores personales y en la preservación de la amistad. Solo así se construye una vida plenamente vivida”.


