
Investigador
Ubaldo Neftali Sénz Bárcenas
Cronista de San Juan del Río
A su muerte nombrara “Primera dama de la Revolución” Sara Pérez fue la esposa del presidente mexicano Francisco Ignacio Madero González. Nació en San Juan del Río, Querétaro, el 19 de junio de 1872, en la casa marcada con el número 15 de la antigua Calle de la Estación, actual Vicente Guerrero del centro de la ciudad. Le fue impuesto el nombre de María Guadalupe Sara Pérez Romero.
Su madre, Velina Romero y su padre Macario Pérez, éste último por muchos años administrador de la hacienda Arroyo Zarco en Aculco, y por lo tanto poseedores de una posición socialmente acomodada y de mejores proyectos.
Sara recibió la primera educación de maestros particulares en su casa. Fue formada por su madre en recato, respeto y devoción, características en los últimos años del siglo XIX. Su madre falleció cuando Sara era una niña, quedando al total cuidado de su padre y apoyado este por una tía materna. La infancia de Sara Pérez se desarrolló entre Arroyo Zarco, San Juan del Río y la Ciudad de México, pues contaba su familia con casa en estas ciudades.
Menudita, muy ordenada, de finos y elegantes modales, y de contagiosa alegría, disfrutó de estas tierras hasta que fue enviada, al inicio de 1893, al Colegio Notre Dame, en San Francisco (California). Ahí tuvo como condiscípulas a Mercedes y Magdalena Madero, hermanas de Francisco, con quienes surgió una fuerte amistad. Pasaron muchas vacaciones juntas en Arroyo Zarco, a veces en San Pedro de las Colonias (Coahuila), y así fue como Francisco y Sara se conocieron.
Iniciaron su noviazgo en 1897 y durante cinco años se comunicaron y mantuvieron su relación por medio de cartas, pues mientras ella continuaba sus estudios en California, él permaneció en Europa para terminar sus estudios en asuntos comerciales. Finalmente, el 26 de enero de 1903 contrajeron matrimonio civil en la Ciudad de México y dos días después el enlace religioso en la capilla del Arzobispado en la misma ciudad. El hermano de Sara, Manuel, fue su testigo en lo civil y quien la entregó en el altar a Madero.
Iniciada la Revolución, Sarita -como cariñosamente llamaba Madero a su esposa- acompañó a su marido en su gira presidencial. En 1910, cuando Madero estuvo preso en Monterrey, Sara vivió con él en la prisión. Lo acompañaba a todas partes, lo mismo a los campamentos de soldados que a los mítines políticos, en viajes por caminos difíciles, que en los discursos y las negociaciones.
Sara, junto a su esposo, sostendría a huérfanos, becaría a estudiantes, crearía escuelas elementales y comerciales, instituciones de caridad, hospitales y comedores populares. Por el hecho de usar siempre su nombre como Sara P. de Madero, así como porque se le veía siempre al lado de su esposo, popularmente se le comenzó a llamar “El Sarape de Madero”.
En febrero de 1913 se efectuó un golpe de Estado en contra del régimen de Francisco I. Madero, a éste episodio se le llamó La Decena Trágica, evento que terminó con el asesinato del entonces presidente de México. Después de este fatídico episodio, Cuba le otorgó asilo político a doña Sara, después vivió en Nueva York y regresó a México en 1921. Una vez instalada en México, residió en una casa situada en la Colonia Roma de la capital del país, sosteniéndose con una pensión vitalicia del gobierno que le otorgó el presidente Venustiano Carranza. Ahí permanecería sobrellevando largos años de viudez. Mientras vivió llevó flores a la tumba de su esposo, al igual que las mujeres que habían formado el Club de Lealtad a Madero. El matrimonio Madero Pérez no tuvo descendencia.
Doña Sara Pérez Romero, falleció el 31 de julio de 1952, a 82 años de su edad. Su féretro estuvo cubierto por la bandera de la Cruz Blanca Neutral por la Humanidad, que ella fundó en 1911. Fue sepultada en el Panteón Francés de la Piedad en la Ciudad de México, en la misma tumba donde descansaban los restos de su esposo.
A su deceso, los diarios de la época la llamaron Primera dama de la Revolución.
La figura y el papel de Sara Pérez Romero en la historia de México, ha sido reivindicado en los últimos años. El Gobierno de la Ciudad de México develó, el 22 de enero de 2022, una estatua de ella en el llamado Paseo de las Heroínas sobre la avenida Paseo de la Reforma.
Del mismo modo, el Gobierno de México a través de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, promovió la reforma al artículo 18 de la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales, en el que se incluyó la fecha del 31 de julio, como efeméride oficial de luto nacional, en la que la bandera de México habrá de izarse a media asta en conmemoración del fallecimiento de Sara Pérez Romero. Esta reforma se publicó el 21 de julio de 2025.
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