Andrea Tovar
Diputada por Morena
Por Nicte-Há Rico Sosa
Fotos Démian Chávez
Detrás de la figura legislativa de Laura Andrea Tovar Saavedra, actual diputada local, existe una historia de arraigo queretano, disciplina académica y una convicción inquebrantable. Para ella, la política no es solo técnica jurídica, es un puente para transformar realidades y un camino que recorre con una seguridad que, según ella misma afirma, le permite “resbalar” las críticas que no construyen.
Como diputada representante del partido Morena, entre las actividades que más le apasionan es la cercanía con la gente, escucharlas y atenderlas, así como buscarles camino a las soluciones. Desde la Legislatura trabaja hoy en una iniciativa que le preocupa mucho, dijo, en materia del cuidado del agua.
Su propuesta busca un cambio de cultura radical: captar, reutilizar y proteger el recurso, además de impulsar una reforestación masiva para combatir las islas de calor y mejorar la calidad de vida en la entidad.
La identidad de la diputada está profundamente ligada al esfuerzo comercial y tradicional de su familia. Hija de Jesús Alberto Tovar Maldonado y Dulce María Saavedra Rivera, Andrea creció entre los cimientos de negocios icónicos que marcaron una época en Querétaro: como Las Charolas Saavedra, símbolo de tradición y trabajo constante, así como el Restaurante 201, espacio de convivencia donde aprendió el valor de la familia y el servicio.
De sus padres heredó la tenacidad y la pasión profesional. Esa base familiar es su fuente de energía actual; el tiempo que comparte con sus sobrinas, sus padres y sus amigos es lo que la mantiene conectada con su esencia: una mujer que ama reír y convivir.





Al mirar hacia el futuro, la diputada no titubea. En diez años, visualiza un Querétaro en paz, ordenado y con oportunidades para todos. Al ser cuestionada sobre quién gobernará la ciudad en esa década, su respuesta es clara: “Gobernada por una mujer… gobernada por mí”.
Este enfoque de seguridad es el mismo mensaje que le daría a su “niña interior” de diez años: que siga estudiando y preparándose, porque se convertirá en un puente vital para cambios radicales en la vida de muchas personas.
Aunado a esta reflexión, Andrea no oculta su admiración por las mujeres que han desafiado el sistema. En su narrativa personal, destacan dos figuras: Claudia Sheinbaum, a quien admira por el mensaje de resiliencia y poder que envía a todas las mexicanas como líder de la nación, y Josefa Ortiz de Domínguez, por su capacidad de liderazgo y por haber desafiado las estructuras de su época.
Para Andrea, las mujeres en cargos públicos hoy son ejemplo de preparación e ideales, algo que ella aplica en su día a día: empieza agradeciendo y termina planeando meticulosamente la jornada siguiente. Finalmente hace una invitación a las nuevas generaciones para que se involucren en la vida pública. Su consejo es claro: fusionar las herramientas tecnológicas con las personales para conocer el trabajo de sus funcionarios y proponer soluciones frescas que beneficien a la comunidad.


