Fátima Vargas. Reina de la Navidad 2025

Fátima Vargas

Reina de la Navidad 2025

El Rostro de la Tradición en la Era Digital

Por Nicte-Há Rico Sosa

Fotos Cynthia Meza

Esta entrevista revela a una Fátima Vargas con una gran madurez, que entiende que su papel no es solo ornamental, sino un puente entre el pasado histórico de Querétaro y el lenguaje digital de la época: “Ser Reina no es solo participar en las celebraciones, sino también usar plataformas como las redes sociales para compartir el significado de nuestras fiestas, nuestras tradiciones y los valores que representan, cuando los jóvenes entienden el -por qué- de una tradición, no solo la respetan, sino que también se sienten parte de ella”.

Para Fátima ser Reina es portar siglos de historia sobre los hombros. Sin embargo esta distinción va más allá del protocolo, es una misión de autenticidad. En pleno 2025 tan joven y graciosa majestad ha logrado que la corona no sea un símbolo lejano, sino un vínculo real con las nuevas generaciones, utilizando la inmediatez de las redes sociales.

En un mundo de filtros, Fátima apuesta por la cercanía. “Las redes sociales deben transmitir cercanía. Me gusta compartir los momentos humanos: convivir con las familias y escuchar a las personas”, afirma.
Para ella, la clave de la relevancia actual es la transparencia; mostrar que detrás del atuendo real hay una joven queretana comprometida con los valores de su comunidad.

Su madre, la gran arquitecta detrás del éxito y equilibrio durante todo un año de reinado


El pilar indiscutible en este viaje ha sido su familia. Bajo la guía constante de su mamá, Yessica, Fatima ha caminado este reinado con la seguridad de quien se sabe protegida y bien aconsejada. Ese respaldo familiar es lo que le permite disfrutar momentos mágicos, como el olor a ponche con canela que inunda las calles o la calidez de la Nochebuena, su festividad favorita por ser el instante de mayor unión en el hogar.

Tan bella joven, recuerda con nostalgia cuando de niña, veía pasar los carros alegóricos con ilusión. Hoy, estar del otro lado le genera una gratitud inmensa. “Saber que ahora puedo inspirar esa misma ilusión en otros niños es algo que me llena de orgullo”, comenta.


Para ella, el momento donde “el tiempo se detiene” es durante la Cabalgata, al ver los ojos de los más pequeños iluminarse con la magia queretana, así lo vivió la pasada Navidad cuando se acercaban a ella, la abrazaban y le pedían fotos; así lo narra con esa felicidad que la regresa en el tiempo, por ello, no desea ser solo un personaje más de las celebraciones decembrinas, está convencida que su imagen es más que una tradición, es la representación de los niños, jóvenes y adolescentes que protegen y valoran las tradiciones de este mágico Querétaro.

Yessica García

Yessica García. Una mamá amorosa

Yessica García y Ramiro Vargas son los padres de la reina, quienes han sido su constante apoyo en su corta vida recorrida, a quienes admira profundamente y les agradece la educación y lealtad en sus convicciones. La mamá, más allá de una buena amiga consejera, es su apoyo incondicional y lo confirmó una vez más al involucrarse en los eventos que organizó el Patronato de las Fiestas del Estado de Querétaro que preside Gloria García Alcocer, una directora a quien aprecian y admiran por toda la entrega para mantener viva la fiesta de los queretanos, ya con más de 100 años de existencia.

El compromiso de Fátima con nuestras raíces nace en el corazón de su hogar, con un arraigo inquebrantable. Como heredera de una profunda estirpe queretana por ambas líneas sanguíneas, al pertenecer a la familia de abuelos como: Francisco Javier García Romero, Ma Teresa Fernández Pozo, Esteban Paulin González, Ángela González de Cossio y de Vicente, Carmelo Vargas Fernández, Aurora Esqueda Medina, Salvador Vázquez Altamirano y Clementina Berumen; es así como su misión trasciende, es el vínculo que conecta el presente con el legado de sus antepasados.

Más allá de las luces y los desfiles, Fátima tiene una meta clara: sembrar la solidaridad. Su deseo es que el espíritu de generosidad de diciembre no se evapore con las campanadas de medianoche, sino que permanezca durante todo el año.

Al cerrar este ciclo, ella mira hacia el futuro con un deseo firme para el estado: que Querétaro siga creciendo con oportunidades para todos, pero sin perder jamás esa esencia de ciudad unida y orgullosa de sus tradiciones que ella, con responsabilidad, orgullo y tanta elegancia, ha sabido representar.