Sandra Albarrán de Calzada

El Arte de estar y la Magia de Servir

Sandra Albarrán de Calzada

Presidenta del Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia (2009 – 2015)

Por Nicte-Há Rico Sosa

Fotos Démian Chávez

Hay figuras que no necesitan títulos para conectar con la gente, Sandra Albarrán de Calzada es, sin duda, una de ellas. Tiempo después de su gestión al frente del DIF Estatal en el gobierno de José Calzada Rovirosa, su legado no se mide solo en cifras, sino en las historias de vida que transformó a través de la empatía. En esta charla exclusiva, refrendamos a la mujer que entendió que la verdadera asistencia social no nace en un escritorio, sino en el abrazo, la escucha y el acompañamiento genuino.


Para Sandra, la gestión pública nunca fue una cuestión de trámites, al preguntarle de los programas que le tocó comandar dijo: “Impulsamos muchos y muy diferentes entre sí, pero creo que el común denominador de todos, la razón por la que funcionaron y la forma en que rompimos esquemas, fue porque con todos ellos buscamos, siempre tres cosas: escuchar, estar y acompañar; y eso, el trabajar de una forma conjunta en la búsqueda de soluciones, marcó la diferencia”.

LA TRIADA DEL CAMBIO
ESCUCHAR, ESTAR Y ACOMPAÑAR

Con la elegancia que le es propia y una sencillez auténtica, agregó que apostaron por el empoderamiento y la autoestima, a esto se sumó todo el equipo que, asegura, confiaron en los valores del gobierno con la única finalidad de transformar vidas, algo que todavía la sociedad reconoce y aplaude. Uno de los hitos más memorables fue MäKa, una interlocución con el patrimonio cultural inmaterial, proyecto que dignificó el arte textil indígena. Lo que comenzó como un apoyo para 40 artesanas, culminó beneficiando a más de 2,000. Pero más allá de la comercialización, el éxito fue el impacto en el alma de estas mujeres: “pudimos ayudarlas a creer en ellas mismas, en su potencial y en su capacidad para sacar adelante a sus familias”.


Si algo recuerda la sociedad queretana es el brillo en los ojos de Sandra al convivir con personas adultas mayores, niñas y niños. Para ella, Plan Vida no fue un deber, sino un privilegio: “ellos me dieron más a mí, de lo todo que yo podría aportarles. Fue un honor retribuir a las y los adultos mayores, un poco de lo mucho que han hecho por nosotros”. Sin embargo, hay un tema que toca las fibras más sensibles de su memoria: las adopciones, “ver que un chiquito encuentra una familia y un amor incondicional que cambiará su historia para siempre, eso es y será siempre una bendición”.

MÄKA
EMPODERAR A TRAVÉS DE LA IDENTIDAD

Sandra Albarrán es clara al hablar del futuro de la asistencia social en el Estado, cree firmemente que, aunque los recuerdos puedan ser finitos, la voluntad no debe serlo. El mayor acierto que dejó como semillas, precisamente, fue la humanización de la atención. Destaca que el apoyo de su esposo José Calzada fue clave, “juntos”, dijo, proyectaron la importancia de la familia y el trabajo en equipo: “cuando hay unión y propósito compartido, los resultados hablan por sí solos”.


La misión continúa, tras su paso por la escena nacional con “El campo en tus manos”, Sandra ha regresado a casa, hoy disfruta de la plenitud de su hogar, de ser abuela, pero el deseo de servir sigue intacto.


Con el misterio y la emoción de quien siempre tiene un proyecto bajo la manga, nos adelantó que pronto dará a conocer una nueva iniciativa. Mientras tanto, nos deja una lección poderosa: “el deseo de apoyar y de servir nunca se acaba. No hay trinchera pequeña; desde lo público, lo privado o desde casa, siempre hay formas de seguir echándonos la mano unos a otros”.

EL DESEO DE APOYAR Y DE SERVIR NUNCA SE ACABA

Con palabras sencillas y una mirada franca, tan gentil dama cerró esta entrevista con una frase que resume su paso por la vida pública de Querétaro: “¡servir fue realmente un privilegio para nosotros!”.